José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre, cuando incursionaron en la vida política del país, no llegaban a los 30 años de edad; sin embargo supieron fijar una posición crítica contra el gobierno dictatorial de Augusto B. Leguía en la primera década del siglo XX.

Estos pensadores desarrollaron una prédica política que tuvo un sustento ideológico, en el caso de Mariátegui vinculado al socialismo y Haya de la Torre vinculada a la social democracia. Ambos por su lado, desarrollaron las bases principistas de organizaciones políticas que han acompañado la política peruana y ambos contaron con seguidores que formaban parte del acervo intelectual y político peruano de aquellos años; de modo que artistas, pintores, filósofos, novelistas, historiadores, autores de libros brillantes, profesionales y académicos entre muchos destacados peruanos, formaban parte de la reserva moral del país porque luchaban contra las dictaduras y la corrupción que suele ser su secuela inmediata.

Estas generaciones ya no existen, sus sucesores de hoy ya no cuentan con estos cuadros, porque han hecho un vilipendio de la política, comercian con ella, se venden a quien les ofrece más oportunidades de llegar al poder, cambian de grupos con tanta facilidad y no se inmutan cuando se les pide una explicación por la forma como hoy están con aquel grupo y mañana con otro; por la patria y los pobres suelen decir.

 Estos nuevos traficantes de la política que la denigran como actividad social de ayuda al desarrollo del país, no han perfeccionado las propuestas ideológicas iniciales, no las han acomodado a los tiempos que cambiaron después del fin de la guerra fría, ni a los tiempos de la globalización de estos días.

Unos se derechizaron, hicieron alianzas con los que criticaban y combatían, otros se quedaron con el marxismo del siglo XIX, ni siquiera logran comprender cómo es ese fenómeno político de los chinos de hoy, de mantenerse fieles a Mao y Marx, en lo ideológico, y en lo económico, haberse vuelto capitalistas y tan o más explotadores que cualquier capitalista de los que criticaban Marx, Lenin y Mao;  los chinos capitalistas de hoy ya no cuentan con obreros de gorra y mameluco, lo tienen que ahora es una población de obreros explotados a quienes llaman “hormigas subterráneas”.

  • La derechización de la política

En la región Latinoamericana también se están produciendo cambios importantes; así mientras en 1990 Fidel Castro y Lula da Silva gestaron y dieron vida al Foro de Sao Pablo con la finalidad de que la izquierda regional pueda recuperar posiciones después de la caída del socialismo soviético y la desaparición de los gobiernos socialistas de Europa del Este, esta opción logró consolidarse en Cuba y Brasil, a los que se sumaron Venezuela con Hugo Chávez, Ecuador con Rafael Correa, Bolivia con Evo Morales, Argentina con Ernesto y Cristina Kirchner, Nicaragua con Julio Ortega y Brasil con Lula da Silva, así como los gobiernos de la concertación democrática en Chile. Fueron casi dos décadas donde la izquierda bajo el ropaje de Socialismo del Siglo XXI se constituyó en una opción de gobierno, honradez y justicia, dizque,  por los más pobres.

Estas agrupaciones que conforman el Socialismo del Siglo XXI, prácticamente están ya de retirada, y lo viene haciendo con serios cargos y denuncias de corrupción en las altas esferas del poder. Lo que se suponía poder significar una diferencia importante en el manejo de la res pública, no ha sido así porque el escándalo Odebrech iniciado en Brasil bajo la manipulación del expresidente del Partido de los Trabajadores, Lula, no ha hecho otra cosa que demostrar que los políticos son ladrones ya sea del centro, la derecha o la izquierda. Y en vez de luchar por los pobres luchan contra los pobres y se enriquecen en nombre de él.

  • Elecciones y giro definitivo

La hegemonía de la izquierda Latinoamericana durante casi cuatro lustros, está próxima a ver su derrota y dar paso opciones de centro y de derecha. Es el caso de Ecuador que en el presente año 2017, ya tuvo la elección presidencial el 19 de febrero sin un candidato triunfante puesto que todo se tendrá que resolver en la segunda vuelta la que se producirá el 2 de abril; en Argentina gobernada por la derecha, el 27 de octubre tendrá lugar las elecciones legislativas; en Chile el 19 de noviembre se producirán las elecciones presidenciales y legislativas; igualmente en Honduras el 26 de noviembre se efectuarán elecciones para elegir al presidente y los integrantes del congreso.

El 2018 será el año donde los cambios políticos quedarán cerrados, puesto que se producirán elecciones presidenciales en seis países: Brasil, México, Colombia, Costa Rica, Paraguay y Venezuela. En definitiva estos dos años (2017-2018) cambiarán el rostro político y geopolítico de la región, donde lamentablemente el sector privado viene resultando ser el gran embaucador de políticos indecentes que quieren llegar al control del Estado no para conseguir el bien común de la nación sino simplemente repartirse el gran botín ya sea a través de grandes sueldos o grandes negociados, donde el caso Odebrech es una muestra de la angurria en la que participan empresarios y políticos.

La ciudadanía solo cuenta para darles el voto, hacerlos llegar al poder, después se desconectan del poblador y a robar a manos llenas se ha dicho. Latinoamérica requiere de románticos de la política como los que citamos al comienzo de esta nota y no lobos feroces como los que han invadido a los gobiernos de la región. Ojalá surja una generación de jóvenes políticos que tengan valores y principios que sirvan de norte a todo lo que quieren para sus países.

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