Poco antes que Fidel Castro, dejara el poder el 31 de julio de 2006 y cuando todavía conservaba la lucidez que le permitió gobernar verticalmente durante cincuenta años a Cuba, convocó a los líderes de la izquierda  Latinoamericana y les expresó la fórmula que les permitiría ser gobierno en cada uno de sus países. Les dijo: “Ya no pueden recurrir a la toma del poder vía las armas como lo hice en los años sesenta en Cuba, ahora lo tienen que hacer como lo está haciendo Evo Morales en Bolivia, recurrir al voto popular y ya en el poder proceder a cambiar la constitución que permita la reelección indefinida”[1].

Hugo Chávez, encarnó, lideró, financió y activó esta fórmula, y lo hizo con el dinero que le proporcionaba los altos precios del petróleo que en aquellos tiempos se encontraba en 160 dólares el barril; contó con un fondo que le sirvió para promover el variopinto y aceitado “Socialismo del siglo XXI”; promovió las casas del ALBA para el adoctrinamiento de los sectores populares urbanos y rurales, financiaron viajes a Cuba, Venezuela y Bolivia para que los sectores pobres de los países de la subregión puedan operarse de cataratas en  los ojos y adicionalmente, realizaban abiertas campañas de salud.

En el Perú los tuvimos muy activos entre el 2006 y el 2011, las poblaciones de las tres regiones geográficas del país, fueron objeto de este proselitismo ideológico disfrazado de ayuda, asistencialismo y emoción social. Desde la embajada venezolana llegaban los dólares a raudales para financiar a agrupaciones proclives a integrar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). El Partido Nacionalista de Ollanta Humala, inicialmente pretendió llevar al país por la ruta de esta izquierda y hoy ya nadie discute que tuvieron acceso al financiamiento venezolano porque aparece registrada en las Agendas de Nadine Heredia, consorte del presidente Humala y primera dama.

  • Países del ALBA y sus aliados

Son nueve los países que integran el ALBA: Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, San Vicente y Las Granadinas. También se encontraban aliados a este proyecto Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, todos con sus respectivas tonalidades de la izquierda bolivariana.

Mientras vivió Hugo Chávez formaron un grupo sólido y activo, su muerte y los bajos precios actuales del petróleo ya no le permiten el activismo pasado, ni el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro tiene la capacidad, ni la habilidad política de su antecesor, más bien viene conduciendo a Venezuela a una situación de pobreza y debacle política y social que le está pasando la factura por su incompetencia para gobernar.

  • La reelección acomodando la Constitución

Los dirigentes izquierdistas de estos países con el control mayoritario de los congresos lograron instaurar las reelecciones sucesivas modificando las Constituciones, es el caso de Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, que se encuentran en el tercer mandato producto del cambio constitucional; los Kirchner (Ernesto y Cristina) en Argentina; de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, dos veces reelegidos cada uno de ellos en Brasil; Daniel Ortega de Nicaragua que ha logrado ser reelegido tres veces y la última reelección a través de un fallo muy discutido de la Corte Suprema de Justicia que declaró inaplicable el artículo Constitucional que prohíbe la reelección continua; y José Zelaya, de Honduras que fue derrocado el 2009 por pretender cambiar la Constitución para reelegirse.

  • Gobiernos corruptos

La mayor debilidad y vulnerabilidad que demuestran estos gobiernos populistas de izquierda, es su proclividad a caer en casos de corrupción. Los gobiernos aludidos arriba se encuentran cuestionados por los casos de enriquecimiento ilícito donde están comprometidos las cúpulas del poder ejecutivo y legislativo, y como todo acto de corrupción requiere un interlocutor, los sectores privados a través de empresas que firman contratos millonarios con el Estado forman parte de la otra cara de la moneda que ha hecho que la población pierda la fe en sus políticos y en las instituciones democráticas.

Los casos más recientes de corrupción en Brasil, Chile, Argentina y Nicaragua, están dando pie a que lo que fue una alternativa de fe y esperanza en la administración de los recursos del Estado, se han convertido en la gran desilusión y ha comenzado la caída de los líderes inicialmente victoriosos y más bien ocupan las vitrinas de los diarios por los escándalos de corrupción.

  • La corrupción empobrece más a los pueblos

El Fondo Monetario Internacional considera que los costes económicos de la corrupción son substanciales. Según estimaciones recientes, el coste anual puede llegar a alcanzar entre 1,5 billones y 2 billones de dólares al año a la economía mundial, lo que supone casi el 2% del PIB del planeta. Esta es una de las cifras que resaltan dentro de un informe reciente presentado por la institución donde se analiza el impacto de la corrupción llevada a cabo por cargos públicos con beneficio propio. Un problema que afecta a muchos países, independientemente de su nivel de desarrollo, y que supone un reto para los gobiernos a la hora de rendir cuentas ante sus ciudadanos ante el elevado nivel de envilecimiento registrado en muchos países[2].

En estos momentos los gobiernos de la izquierda populista de la región, como suelen llamarse, están en retirada por los votos de rechazo de la población o por los propios conflictos políticos en los que están envueltos, todo esto, forma parte del informe que acaba de publicar el Fondo Monetario Internacional sobre los costos de la corrupción.

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde al presentar un informe de los daños y montos de la corrupción en los países ha dicho: “Mientras que los costes directos de la corrupción son bien conocidos, los indirectos pueden ser aún mucho más substanciales y debilitadores, fomentando el lento crecimiento económico y la desigualdad social”.

El informe, titulado “Corrupción: Costes y Estrategia para Mitigarla”, pone de manifiesto cómo este problema afecta al desarrollo económico, social y político en distintas formas, puesto que debilita la capacidad de los gobiernos a la hora de incrementar sus ingresos y llevar a cabo funciones básicas. Son pues un fracaso por donde se les mire.

  • Giro a la derecha de la política regional

La política en la región ha comenzado a cambiar de rumbo, ha comenzado la ruta de la derechización plena a la derechización de centro; lo cierto es que la población al parecer, ya no tiene esperanzas ni credibilidad en sus políticos ya que estos vienen haciendo trizas de las instituciones democráticas, simplemente la utilizan para llegar al poder, encaramarse y proceder a levantar todo lo que pueden porque los órganos de control no cumplen su función. Aquí es donde cobra importancia el periodismo independiente al denunciar los viles casos de enriquecimiento por corrupción.

¿Será que estamos iniciando un péndulo hacia la derechización política de los países Latinoamericanos?  Al parecer esto es lo que viene ocurriendo en la región y ojalá que los grupos de derecha que los están reemplazando no terminen envueltos en casos de corrupción, lo que podría devenir en el resurgir de grupos violentistas que quieren acabar con el Estado y la propia sociedad. Por tanto, de la forma cómo gobiernen los países los políticos que desplazan a la izquierda de hoy en el poder, dependerá que no terminemos acechados por grupos radicales y violentos como los que se vivieron en los sesenta y los ochenta en la región.

[1] Declaraciones de Evo Morales a la prensa internacional en enero de 2006.

[2] http://www.eleconomista.es/economia/noticias/7558130/05/16/El-FMI-estima-que-la-corrupcion-cuesta-hasta-2-billones-de-dolares-al-ano-a-la-economia-mundial.html

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