Si nos lleváramos por las declaraciones últimas de los fujimoristas y las respuestas oficiosas de los pepekausas, podríamos decir que hemos vuelto a una guerra interna de sordos, donde quien ha ganado el congreso, puede al final del combate, quedarse con “su congreso” de 73 propietarios y el país ser gobernado por un presidente con minoría en dicho organismo, pero con una voluntad de sacar al país del desastre en el que lo está dejando la pareja de aventureros que llega a su fin en medio de acusaciones de malos manejos y enriquecimiento ilícito.

Si el fujimorismo y Keiko Fujimori, no entienden que la política es un juego de toma y daca, ellos serán los que màs perderán, porque ya la ciudadanía ha comenzado a darse cuenta y a recordar que el obstruccionismo que vivió su padre en los 90 del siglo pasado por el congreso de aquel entonces, fue remediado con el autogolpe del 5 de abril de 1992, dando inicio a un gobierno autoritario de desinstitucionalización y abuso de poder que lo llevó a la cárcel, donde hoy se encuentra.

Cuando el congresista reelecto Carlos Bruce manifiesta en Exitosa (29-6-16, página 3) si Fuerza Popular se convierte en un grupo obstruccionista, ellos, los PPK tienen un Plan B. ¿Cuál es el plan B?, ¿cuáles son sus alcances? Todavía, dice, no lo darán a conocer; en todo caso, Guido Lombardi ya ensayó hace un tiempo atrás la propuesta de “cerrar el congreso”.

Sería gravísimo para el país que estas veleidades políticas empiecen a merodear en la mente de los que recién van a comenzar a gobernar. En todo caso el anuncio del primer vicepresidente de que harán un frente regional que presione al congreso y gobiernen con ellos, es otra posibilidad. Esta posibilidad sería el Plan C, provocaría  que los pepekausas se entreguen a las faldas de la izquierda que está presta a buscar oportunidades que le faciliten tener mayor presencia nacional.

Esta situación que se configura por los diversos protagonistas y sus declaraciones, no solo es jugar con fuego por parte de los fujimoristas y los cabeza calientes de los Peruanos por el Kambio, que empiezan a aparecer, sino significaría que volveríamos a un franco período de cinco años de confrontación, cabes y escaramuzas que lo único que harían es volver al desgobierno e inacción que nos deja este gobierno del cambio y recambio inútil.

Hagamos votos para que esta situación no se produzca, que la sensatez vuelva por los causes que la situación política exige y que de una buena vez, los elegidos al congreso y la lideresa de Fuerza Popular se percaten que el pueblo los designó para gobernar y colaborar entre poderes del Estado, y faciliten el mayor progreso y desarrollo del país.

Estos gobernantes de hoy, todavía no se han percatado a la fecha, que los Frentes de Defensa constituyen un poder de facto, que silenciosamente observan lo que ocurre con el poder formal y sus dificultades de cooperación. Cuando esta fuerza haga sentir su voz, otro será el escenario y no está lejos de que ello ocurra.

Así como en 1990 el Primer Ministro después de anunciar el paquete de sinceramiento económico dijo: “Dios nos proteja”, aquí también puede ocurrir lo mismo si la ceguera invade a los nuevos ocupantes del Poder Ejecutivo y Legislativo. Por tanto, el país les invoca actuar con la racionalidad del caso y por el futuro de las nuevas generaciones, ante la proximidad de celebrar doscientos años de vida republicana. De lo contrario, en el 2021 volveremos a la dicotomía libertad o socialismo, propiedad privada o intervención del Estado en la vida económica del país.

 

 

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