Vivir Bien, ha tratado el tema del feminicidio en el país en anteriores números, hoy, nuevamente se suma a la indignación y protesta contra las decisiones de los funcionarios del Poder Judicial. Las sentencias leves que se han dado recientemente en dos casos continuos uno en Lima y otro en Ayacucho por miembros del Poder Judicial, revelan que quienes la integran, están a favor de los delincuentes que maltratan y en otras ocasiones asesinan a sus parejas.

Las sentencias judiciales producidas a la fecha para la mayoría de los casos de feminicidio que se tienen registrados en el país, son originados por: celos, insatisfacción sexual, negación al pedido del agresor, imprudencia, negación sexual, infidelidad y exigencias económicas, entre otras causas que esgrimen los agresores contra sus víctimas.

  • Dos razones

Estos hechos delictivos solo se pueden explicar por dos razones: la primera, es muy común en estos lares y está ligada a la corrupción de todas estas autoridades; la segunda causa, igualmente asociada a la primera y que nadie de la gente especializada la trata o plantea el tema, está referida a la figura de la misoginia que practican los jueces peruanos y los agresores. A lo que se añade la inacción de la policía puesto que cuando estas mujeres denuncian a sus agresores en las comisarías, nadie les hace caso a pesar que en los celulares de las víctimas se leen amenazas de los agresores en el sentido que si no paran con las denuncias, les darán muerte.

  • La misoginia

La misoginia por definición, es el odio a la mujer o también la aversión hacia las mujeres o las niñas.

Las diversas sentencias que han dado los jueces en los distritos judiciales del Cusco, Lima, Ayacucho, Callao, Huancavelica y Junín, entre los casos más violentos de feminicidio, indican a cualquier observador, que esta es una política institucional, puesto que los órganos de control interno en sus diversas denominaciones que ni vale la pena citar, no solo son buenos para nada, puesto que nunca sancionan como corresponde a quienes con sus sentencias dan patente de corso a los agresores e indignan a la sociedad que con mucha rabia y pena, aprecia que nadie es sancionado o expulsado del poder judicial.

  • Misoginia en el Poder Judicial

Entonces el país debe entender, que la misoginia está instalada en el Poder Judicial. Pues, hay en las sentencias, una revelación de odio a la mujer grande o pequeña, madre o hija, que los jueces, fiscales y policías y el propio Ministerio de la Mujer no tienen respuestas porque no desarrollan políticas preventivas contra esta figura poco conocida y no discutida por la opinión pública.

Para todo lo que se ve en el país, el concepto “feminicidio” que está contemplado en el Código Penal, es muy limitado ya que se refiere al homicidio de mujeres por cuestiones vinculadas estrictamente al género; esta tipificación del delito ha sido superada por la realidad.

Sobre la misoginia, el sociólogo Allan G. Johnson ha dicho: “La misoginia es la actitud cultural de odio hacia las mujeres por el solo hecho de ser mujeres. La misoginia es la parte central de los prejuicios e ideologías sexistas y, como tal, es una de las bases para la opresión de las mujeres en las sociedades dominadas por los hombres. La misoginia se manifiesta de diferentes maneras, desde las bromas, la pornografía, la violencia y el sentimiento de odio hacia su propio cuerpo al que las mujeres son instruidas a sentir”.

Para Michael Flood, profesor de la universidad de Wallongong, “La misoginia, como odio a la mujer, también es practicada por las mujeres contra otras mujeres o incluso contra sí mismas. La misoginia funciona como un sistema de ideologías o creencias que han acompañado a las sociedades patriarcales o dominadas por hombres por miles de años y continúa colocando a la mujer en posiciones subalternas con poca posibilidad de poder o de toma de decisiones.

La inauguración de un nuevo gobierno, debe constituirse en una gran oportunidad para tratar un tema que tiene muchas aristas, es multidimensional en su naturaleza y concurren en su tratamiento todos los sectores de la vida institucional del país. No perdamos más tiempo en pedir sanciones sino en mejorar las normas jurídicas para frenar la veleidad con la que actúan las autoridades judiciales, que son una vergüenza. El nuevo Congreso tiene la palabra. (JRCC).

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *