Para nadie es un secreto que Venezuela ingresó al Mercosur por la puerta falsa, el ingreso le fue facilitado por Brasil para garantizar sus negocios; ingresó aprovechando la crisis de Paraguay cuando el presidente Fernando Lugo, fue destituido por el Congreso el 22 de junio de 2012.

La destitución de Lugo por un controvertido juicio político, llevó a que Paraguay fuera suspendido como socio del Mercosur y Unasur, lo que facilitó que Hugo Chávez, aportara con petróleo al Mercosur, ya que Venezuela tiene poco que ofrecer a la comunidad de países sudamericanos.

Esta situación explica por qué recientemente, el Mercosur hipotecado al petróleo venezolano, ha decidido trasladar a Caracas-Venezuela la presidencia temporal de dicho organismo. Lo extraño es que tamaña responsabilidad recaiga en un país donde la democracia está en cuestión, está pisoteada, sus hijos encarcelados y el Congreso amenazado de ser clausurado por un gobierno autoritario y abusivo como el de Nicolás Maduro.

Esta asignación de la presidencia temporal del Mercosur, es un paraguas, que al presidente Maduro le viene bien, porque le resulta necesario, es un salvavidas para poder sobrevivir frente a la nación venezolana que pasa hambre y no cuenta con medicinas para cuidar su salud. El país es realmente una calamidad, por un modelo político que se ha querido reproducir recientemente en el Perú.

No cabe duda que Nicolás Maduro, está decidido a permanecer en el poder a como dé lugar, está decidido a completar su mandato y para ello está obstaculizando la realización de la revocatoria que acortaría su permanencia en el poder. Como esta voluntad popular no la puede torcer, como es su deseo, viene realizando las siguientes jugadas:

  1. Anuncia el cierre del Parlamento venezolano que es controlado por una mayoría absoluta que se opone a su continuidad por los serios desaciertos y situación calamitosa a la que viene llevando al país.
  2. Se encuentra obstaculizando la acumulación de nuevas firmas para seguir con el proceso revocatorio, que en esta etapa deben acumular 4 millones de rúbricas con el propósito de que la consulta popular se realice en el presente año como dispone su Constitución. Incluso ha acortado los días para la confirmación de las firmas.
  3. Ha dispuesto el inicio de juicios contra los trabajadores públicos y policías que firmaron la petición de revocatoria por intento de golpe de Estado, además de despedirlos. También ha cancelado las becas de estudiantes por el mismo motivo.
  4. La última jugada que acaba de realizar, responde a su voluntad inquebrantable de concluir su mandato; para ello está tratando por todos los medios posibles (que acabamos de enumerar), que la consulta revocatoria no se realice este año sino el 2017, con lo cual conseguiría que se venza el plazo constitucional para que pueda ser elegido un nuevo gobernante.
  5. En estas circunstancias, la jugada maestra consiste en conseguir que el 2017, se lleve a cabo la consulta revocatoria, lo que provocaría que el vicepresidente asuma la conducción del país, y en éste escenario deseable para Maduro, recién convocaría a elecciones presidenciales para el 2019.

No cabe duda que estamos ante un astuto y ladino de la política; que la sabe todas y seguro cuenta con una sarta de abogados especialistas en estas tinterilladas que vienen diseñando y ejecutando estas jugadas que empañan la democracia de la región.

Por estas consideraciones y jugarretas de Nicolás Maduro, resulta una vergüenza que los países de la región no asuman una posición firme frente al actual gobierno de Venezuela; la aplicación de la Carta Democrática para situaciones como la que afronta este país, hace rato deberían de haberla aplicado, pero como siempre, la población o la nación, la que verdaderamente sufre, es la que menos importa aun cuando ella sufra hambre, cuando tiene la salud quebrantada y las libertades políticas conculcadas, ya que para los políticos que gobiernan los países de la región, primero están los compromisos políticos, las deudas monetarias y de todo tipo con los que los gobiernos como los de Hugo Chávez y su sucesor Maduro, consiguieron el actual respaldo para su proyecto de Socialismo del Siglo XXI, que hoy se cae a pedazos en varios países donde se pusieron en práctica.

Ni qué decir del gobierno de Ollanta Humala, que se encuentra hipotecado a Venezuela, ni de la izquierdista Verónica Mendoza, que trata con guantes de seda a ese país donde el abuso gubernamental se da todos los días; ella representa ese modelo, busca cambiar la Constitución, ella es la que no cree en el sector privado como motor de la economía y el desarrollo. La Vero quiere que el Estado lo asuma todo, es decir fije precios, fije salarios y sea el que desplace a la actividad privada.

Habría que recordarles a todos estos dirigentes ocasionales que llegan a la conducción de los países, que el Estado es una institución que fue creada para velar por el Bien Común de la Nación y no, para ser instrumentado y solo beneficiar a quienes se consideran los iluminados que deben permanecer por siempre en el poder; antes, capturándolos violentamente o reeligiéndose indefinidamente como es la fórmula de los nuevos tiempos utilizados por Correa, Morales, los Kirchner, Lula y Ortega.

Esperamos que el presidente Pedro Pablo Kuczynski, inaugure su gobierno definiendo una política exterior, distinta a la practicada por el Perú en la gestión de Ollanta Humala, de silencio cómplice frente a todos los abusos que se cometen en Venezuela.

Esperamos que la Organización de Estados Americanos (OEA) la única institución legítima del continente con capacidad para aplicar la Carta Democrática, sea respaldada por el gobierno peruano que se inaugura, porque lo que se ha visto y aplicado a la fecha es una total permisividad a los abusos de poder de un gobierno que hace tiempo perdió legitimidad ante su pueblo.

Si en la crisis de Paraguay, éste país fue suspendido como socio de Unasur y el Mercosur, hacer en estos momentos que se traslade a Venezuela la presidencia tempore del Mercusur, simplemente es jugar al gato y al ratón con los venezolanos y esa sí sería una pésima señal de un gobierno que se inicia y se precia de ser amigo de los venezolanos.

Maduro realmente tiene los días contados, pero él espera de sus socios y amigotes del Mercosur y el Unasur protección política para culminar su mandato. Para este juego también se ha prestado el español José Rodríguez Zapatero, que intenta un diálogo vía Unasur manteniendo reuniones secretas con la gente de Maduro y viajando en aviones que le proporciona la compañía estatal petrolera venezolana.

Al respecto, el dirigente opositor Henrique Capriles, ha dicho, que estos gestos descalifican al “neutral” Rodríguez Zapatero.

Al cierre de este comentario llegan noticias alentadoras de Brasil, el canciller José Serra y el expresidente Fernando Henrique Cardoso viajaron a Uruguay a pedirles al presidente uruguayo Távare Vásquez y al canciller Rodolfo Nin Novoa, que no se produzca la transferencia del Mercosur a Venezuela porque desde hace cuatro años, el país petrolero no cumple sus compromisos con el organismo subregional y porque además es un opositor a que el Mercosur mantenga negociaciones con la Unión Europea.

Por otro lado, el presidente Macri de Argentina, indicó que está negociando para que Maduro no presida el Mercosur; mientras tanto Brasil se concentra en pedir a Uruguay que continúe en la conducción del Mercosur, porque Venezuela no da garantías de ser una democracia sino un gobierno autoritario que busca por todas las formas mantenerse en el poder.

Nicolás Maduro se va quedando solo cada vez más. Solo falta un hecho que le dé el puntillazo final. Así están las cosas en Venezuela; hagamos votos para que cambien pronto.

 

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